Cinco sitios de pintxos en Urdaibai

Aquí tampoco encontrarás los sitios con más nombre, ni los más reconocidos, ni los que aparecen en las guías turísticas. Fíate de mí y date una vuelta por los bares que te propongo. Eso sí, vete con hambre, porque si no, lamentarás no probar muchos de los pintxos que verás en las barras.

¡Buen provecho!

On egin!

1. El Palas (Sukarrieta)

En las fiestas que organizaba en Sukarrieta el bar El Palas hace ya un tiempo, se conocieron muchos de nuestros padres y madres. Era lugar de reunión casi obligatoria los meses de verano y así continuó siéndolo durante muchos años.

El Palas era el sitio al que ibas después de haber vuelto de la playa. No te planteabas para nada y bajo ningún concepto quedar en ningún otro bar del pueblo. Es más, ni siquiera quedabas. Volvías de la playa, te ibas a casa, te duchabas, te ponías guapa (más guapa) y te ibas al Palas. No existían teléfonos móviles ni falta que hacían. La primera, la segunda e, incluso, la tercera cerveza tenían lugar propio.

Fue una pena ser testigo de cómo todos esos recuerdos adquiridos por historias contadas en tertulias de comidas familiares y muchos otros vividos en primera persona, se iban al traste por una mala gestión empresarial. Pero (casi) nada en esta vida se pierde sin intentar solucionarlo, y eso es lo que han hecho Ernesto y Jon, los nuevos gestores del local desde hace algo más de dos años.

Así, hemos sido testigos de su saber resurgir de entre las cenizas y cómo lo han hecho de bien además (sería un gran fallo perderse uno de sus pintxos de la barra o una de sus hamburguesas “con carne de la buena”, todo ello preparado con exquisito mimo y buen hacer por Jon, ex-cocinero del Baserri Maitea de Forua).

Si quieres ir, no tienes pérdida: desde la estación de tren de Itxasbegi, verás una pequeña cuesta a mano derecha y ahí mismo te espera este templo de los pintxos del mediodía, del chocolate con tostadas de pan de las tardes y de los platos combinados de las noches.

 

2. Bar Atxarre (Playa de Laida, Ibarrangelua)

Si llegas a la playa de Laida por primera vez y tienes suerte de poder aparcar en su mini parking, pensarás si te han teletransportado a Bilbao. No, estás en Laida, pero efectivamente, estás delante de un fosterito. Este bar, cerrado durante mucho tiempo y que hace años y cuando las fiestas de San Ignacio de Ibarrangelua eran de las marcadas en rojo en nuestros calendarios, no era más que un cutre bar playero, ha sabido con la nueva gestión dar un impulso a ese concepto de “bar de playa”.

En los meses de verano y a partir de las 12 del mediodía, verás un peregrinar de gente desde la playa hacia el bar. Está claro: los pintxos han salido de la cocina. No te puedes perder las maravillas que preparan, así como también sería un pecado no probar un bocadillo de los suyos sentado en la terraza del fosterito mirando hacia la isla de Izaro.

Y si el día no acompaña para estar en la playa, cosa bastante habitual en nuestra querida Euskal Herria, puedes aprovechar para ir allí a tomarte un tranquilo café acompañado de una palmera de chocolate mientras miras a la mar.

 

3. El puerto de Bermeo

Bermeo fue el pueblo adoptivo de mi abuela Leo la rubia, durante más de 40 años. Ella, nacida en Colindres (Cantabria) se vino a Bilbao a buscar una vida mejor y las circunstancias la llevaron a trabajar en una tienda de telas en Bermeo. Es curioso, porque tú hablabas con ella en euskera y no te entendía ni una palabra, pero sus clientas la hablaban en “bermeano” (me niego a llamar euskera a “eso”) y alucinabas con las conversaciones que mantenían (hoy es el día en el que sigo sin saber lo que me dicen cuando me hablan en su particular idioma).

Por todo esto, Bermeo siempre ha sido un lugar muy especial para mí. Y el puerto viejo, el de atrás, más todavía. Allí bajo los soportales he poteado de día, de tarde y de noche. He poteado a horas en las que no se potea, de hecho, a esas horas no se debería poder hacer nada… Allí, al puerto, vuelven una vez más los recuerdos de los socorristas de Laida en fiestas de Bermeo. Y allí, entre muchos otros, puedes tomarte un pintxo de pulpo de quitar el hipo y beberte un txakolí de la zona, que es una verdadera alegría para el cuerpo.

Y aviso a navegantes con un chiste:

Llegó un hombre a Bermeo, que iba avisitar a un pariente al manicomio de la localidad. Como no sabía dónde estaba (está en una colina en la parte alta del pueblo), preguntó a un lugareño con el que se cruzó: “Perdone, ¿podría decirme dónde está el manicomio”, le preguntó. Y el bermeotarra, le contestó: “¿Manicomio? Las ofisinas allí arriba, pero manicomio es todo el pueblo”.

 

4. Gernika

La mitad de mi sangre es gernikesa y tener sangre de la capital del mundo, imprime carácter. Mi debilidad por la Villa queda patente en que no tengo un sitio preferido para ir de pintxos. El Arrien, al final del paseo de la fuente de Mercurio, es todo un clásico y además permite estar en el centro del “paso de la paloma“: ver quién viene, quién va, a dónde y, lo que es más importante, con quién. Pero la calle peatonal que queda debajo, no le desmerece lo más mínimo. Es curioso lo que cambia la fisonomía de una ciudad simplemente con peatonalizar una calle. Ésta, desde luego, ha ganado y mucho con esta decisión.

Pero en Gernika se puede ir de pintxos sin problemas de no acertar. Lo mejor es callejear e ir descubriendo diferentes bares con unas increíbles barras llenas de colores y sabores diferentes. Pero por si quieres ir a tiro hecho, aquí tienes un enlace a una guía sobre qué hacer en Gernika que no te dejará indiferente. Los pintxos, a partir de la página 18… ¡On egin!

 

5. El Txiringuito de Juanjo (Playa de San Antonio)

Colonia de Sukarrieta

En la playa de San Antonio y desde Semana Santa hasta octubre más o menos, el Txiringuito de Juanjo es un muy buen sitio donde irte a tomar un pintxo, a comerte un bocadillo o a saborear un trozo de la tortilla de patata que hacen. Es curiosa la evolución de este lugar, que empezó siendo una caseta de plástico donde básicamente se vendían helados y refrescos y fue evolucionando poco a poco de la mano del propio Juanjo y de su mujer Úrsula, que te recibirá sin duda alguna con una de sus incansables sonrisas.

Puedes aprovechar un día soleado, aparcar en el parking de al lado de la colonia de Sukarrieta y darte un paseo por el sendero que sale del mismo parking. Podrás contemplar una bonita vista de Urdaibai y harás hambre para luego comerte un pintxo regado con un rico txakolí busturiano. Si miras a tu izquierda y a tu derecha, es posible que te encuentres con Kepa Junkera a tu lado.

 

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6 Comentarios to “Cinco sitios de pintxos en Urdaibai”

  1. illicit affairs 15 de mayo de 2012 at 18:08 06. #

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    • Itziar 16 de mayo de 2012 at 10:54 10. #

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